Al volver de ver la nueva película de la saga Twilight, Eclipse, me percaté de muchas cosas.
Esta saga me gusta desde que salió la primera película en el 2008 (no me gustan los libros, pero ese tema lo dejo para otro día). Son realmente un fenómeno cultural, pero qué más tiene esta historia llena de romance irreal? Es posible que una peliculilla sobre “vampiros” y hombres lobo tenga más temas que el sentimentalismo que inspira a millones de niñas en el mundo, que por cierto, van a querer vengarse de los personajes al darse cuenta de lo que son realmente los novios? Tal vez soy sólo yo, pero para mi siempre hay temas que se salen de la tangente. Por ser medio nerda, también podrá ser, que saqué conclusiones un tanto diferentes a esas niñas.
Pensé en temas de política e historia, mientras buscaba abstracciones que me pudieran servir para escribirle una crítica de cine a la película, para mi tarea del miércoles. Cuando llegué a mi casa lo primero que hice fue prender la compu y escribir una nota con las ideas que tuve en seco. Y para ser justa también comenté un poco de un tema particular con mis amigas en el carro, claro, después de haber discutido abatidamente entre todas si preferíamos a Jacob o a Edward.
Comencé en el cine a hacer analogías, y llegué a comparar a los Volturi con la ONU. Los Volturi son la familia “real” de todos los vampiros y que dicen poseer el control del mundo, pero en realidad nunca parece así. La comparación fue repentina, pero quedé satisfecha con el razonamiento. Pues como dijo Ben Gurión una vez, ONU SHMONU! Queriendo decir que detrás del título son sólo una sombra. O como dirían en Costa Rica, y perdónenme la expresión: mucho pedo y nada de caca.