Todos hemos escuchado a nuestros papás, a nuestros amigos, quejarse de que tienen mucho que hacer y muy poco tiempo para hacerlo. Pero qué suele pasar cuando tenemos igual de cosas para ponernos a hacer, pero tenemos muchísimo tiempo para perder?
A mí lo que me pasa en estas ocasiones, es que generalmente dejo todo para después. “Hay tiempo, hay tiempo” se vuelve mi lema.
Después de un rato, por estar sin nada importante que hacer, me vuelvo como dirían en inglés un “couch potato”, una papa de sillón.
Por eso mi recomendación es que cuando tengamos tiempo de sobra, debemos comenzar a hacer las cosas. Priorizar cada día entre las cosas que tenemos que hacer, las más grandes primero para irlas avanzando, o las más pequeñas. Depende del gusto. Así nunca nos quedaremos atrás, no nos volveremos couch potatoes y además, tendremos un beneficio ganado: tiempo de sobra para revisar nuestros proyectos.